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6 de septiembre de 2016

Abrevando Por José Antonio Lavín Reyna

Abrevando
José Antonio Lavín Reyna
“Si los de abajo se mueven, los de arriba se caen”
El que entendió, entendió; y él que no, que investigue.

La ciudad, ¿peor que nunca?
La actual temporada de lluvias –nada que ver con las precipitaciones de años anteriores– pone en evidencia que el material que Obras Públicas utiliza para bachear es de pésima calidad. Por ejemplo: la antigua carretera federal, ha recibido varias capas de parches en su pavimento, pero  luce igual que varias calles de nuestra ciudad (Melchor Ocampo, Morelos, G. Prieto, Obregón, M. Doblado, Alvarez, etc.) como nunca, nuestras calles lucen  tapizadas de baches y socavones, chicos, medianos y grandes. La ciudad materialmente se encuentra hecha garras, siendo éste un problema recurrente pues ninguna administración ha emprendido una tarea de reparaciones del drenaje y alcantarillado, de bacheo y recarpeteo, en una forma seria y honesta, utilizando materiales y mano de obra de buena calidad para que las obras duren un tiempo razonable.
Las obras que se han hecho han sido realizadas con un criterio de deshonestidad y latrocinio que ya se antoja normal en este tipo de acciones gubernamentales, en las que se encuentran involucradas algunas compañías concesionarias de la iniciativa privada. Y la verdad, ya no hay ni a cuál irle. Tal parece que trabajar en el gobierno y trabajar para el gobierno es igual que trabajar para robar y defraudar.
Es tan cínica la relación de intereses económicos que nadie vigila los trabajos que se están haciendo en calles y anillo periférico de la ciudad, sin un plan presentado a los vecinos, sin conocer el costo (¡¡no vayan siendo los 130 millones!!!) ese robo no tendría madre, sin nombre de la empresa ejecutante, la que actúa como señor de horca y cuchillo y sin más rompen el concreto de las calles, colocan tubos de PVC de ínfima calidad, no le colocan cama de arena, sino tepetate con mucha piedra, menos hacen trabajo de aplanar ese material en capas de 50 centímetros, menos han repuesto el pavimento y sobretodo  todo, ninguna prueba no han realizado. Vaya impunidad.
Por eso, mejor, cantemos:
… Para qué tanto problema
No hay como la libertad de ser, de estar, de ir
De amar, de hacer, de hablar
De andar así sin penas
Pero qué necesidad,
Para qué tanto problema,
Mientras yo le quiero ver feliz, cantar, bailar
Reír, soñar, sentir, volar…
Algo Más…
Considero que a Esteban Albarrán dentro de su extenso programa de culto a la personalidad, en el diario de la familia, flaco favor le hace su equipo de prensa, al  magnificar sus palabras referentes a que dentro de todos, es el único político honesto. Vaya con don Esteban, parece ignorar que en un año de gobierno no ha logrado transparentar sus  acciones de gobierno. Nadie le cree, enclavado en su pasado priista ignora que la sociedad ya no acepta las claves en las que el PRI se construyó: el autoritarismo, el patrimonialismo, el clientelismo, la corrupción, el cinismo y la frivolidad.
Un sector muy amplio de la clase política, particularmente de los priistas de Guerrero, sigue actuando como lo aprendieron en el pasado. No se dan cuenta o no quieren hacerlo, porque no conviene a sus intereses, que la sociedad sumisa y dejada del pasado ya no existe. Ese México que ellos imaginan ya quedó atrás. En el caso de Iguala, quedan los regidores.
 La sociedad, como siempre debió haber sido, solo ve que son corruptos, ya no vale ese principio cínico de “somos corruptos, pero sabemos hacer las cosas”.  Si Esteban Albarrán es inteligente, bien podría dar un paso al lado y dejar de pertenecer al grupo de los políticos que todavía asume que llegaron al poder, para vivir en el marco de una primitiva y vergonzosa frivolidad. No hay espacio para más.
En estos nuevos tiempos, la sociedad asume que los políticos pueden y deben ser honrados. Esa es su obligación. El rechazo de la sociedad es evidente.
Qué puede decir Esteban respecto de la jauría de motociclistas disfrazados de servidores públicos, unos auténticos trúhanes, jamás verán sus ojos, ver su apoyo al ciudadano para cruzar una calle, verlos agilizar el tráfico. No, a ellos, el chofer de Esteban, Nico Eliseo, les dio una clara señal: salgan a extorsionar, solo son tres años. En ese espacio, poco importa ser servidores públicos, la consigna es llenar los cajones del escritorio con las extorsiones. Esa situación  poco le importa a Esteban, él feliz dentro de su burbuja, pagando, con dinero del pueblo, a los medios masivos y unos que otros paleros, publicidad institucional. 

CCCXXXV.- El tiempo sigue avanzando. A veinte días de llegar al primer tercio de su mandato,  el alcalde Esteben Albarrán sigue sin poner en práctica su lema de “transparencia y desarrollo”, lo que no se ve por ningún lado. La opacidad en toda la administración está presente. No hablemos de desarrollo, ese si no se ve por ningún lado, cero creación de empleos, cero instalación de empresas productivas. Por cierto, alguien sabrá el costo de los innecesarios trabajos en el parque infantil del DIF, ya está por cumplir nueves meses cerrado, por obras que desconocemos su costo y beneficio. Lógicamente, el día de la inauguración, bombos y platillos y portada señalando tal hecho. No aplica la Transparencia que la Ley 207 del Estado le obliga, y no se ve por donde contribuya al desarrollo del municipio.