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6 de septiembre de 2016

Gavilán A la Vista Por Guillermo Mejía Pita

Gavilán A la Vista
Guillermo Mejía Pita

El sentir de la población, respecto al actuar del alcalde de Iguala, Esteban Albarrán, en cuanto se refiere al renglón de la obra pública, no es nada halagador.
Es respetable la opinión de la ciudadanía cuando comentan “no ha hecho nada este presidente..”; “Las calles están para llorar..”; “No se ha vista ninguna obra..” y mucho más.
Las críticas son sanas y no mal intencionadas cuando se tiene certeza de lo que se comenta. Porque señalar por señalar, es lo más fácil de hacer. Lo malo se maximiza; mientras que lo bueno ¡no se ve por ningún lado!
La mayoría de gobernantes se van por las obras de “deslumbrón”, aquellas que apantallan a simple vista, pero que realmente sirven para muy poco, o casi nada.
Muy pocos mandatarios se atreven a “enterrar” el presupuesto en obras que realmente valen la pena, con tal de satisfacer las principales y más sentidas demandas de la comunidad.
Este es el caso del Alcalde de Iguala, Esteban Albarrán, quien preocupado por resolver la problemática de la escasez de agua potable en los hogares, desde años atrás ha buscado atraer recursos de la federación y del Estado, para hacer posible el tan anhelado proyecto del Acuaférico, en el cual a la fecha se invierten 116 millones de pesos.
Actualmente se ejecuta la tercera etapa de este proyecto ambicioso, y faltan dos etapas más. Es por eso que las calles de la ciudad se ven “devastadas”, precisamente porque se abren zanjas para renovar la tubería obsoleta de toda la ciudad.
Posiblemente, para algunos esto signifique que “El Alcalde no ha hecho nada..”. Sin embargo, “No hay más ciego que el que no quiere ver”.

Mi Recordatorio: “El periodismo no se mendiga; se ejerce”.