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22 de diciembre de 2017

Abrevando

José Antonio Lavín Reyna
“Todo aquel que desee saber qué ocurrirá debe examinar que ha ocurrido: todas las cosas de este mundo, en cualquier época, tienen su réplica en la Antigüedad”: Maquiavelo.

Todo es político, rumbo al 2018...
 “Sí, todo es político, y si no lo es, ¡lo hacemos político!”. Esa es la cuestión.
La política – ¿o debemos escribir politiquería?- invade todas las áreas de la actividad oficial mientras la sociedad, inmersa en la alegría navideña poca atención pone en lo nada que se avanza hacia el año venidero vestido de complicaciones tantas veces enunciadas.
No deseamos ser pesimistas ni enturbiar la temporada festiva; simplemente los días pasan más rápidamente de lo deseado sin detenerse (aunque se sufran) en penurias y problemas que según pronósticos se agudizarán en el devenir… y el detrimento crece.
La ciudadanos responsables, esos que no quieren vivir de la limosna gubernamental, pocos por cierto, incluida las dadivas de los que quieren ser, por ejemplo, los pollos que regalara un aspirante a la alcaldía, ellos saben que hay marcada diferencia entre realidad y lo que candidatos a cargos públicos envuelven en nubes rosa sin fijarse en nubarrones que  los acompañan consecuencia del descrédito, común denominador de todos, sin embargo la falta de fuentes de empleo pese a las pregonadas por el presidente del empleo, les impide quitarse el yugo de la dependencia.
Afortunadamente, el gobernante de Guerrero, no se alocó ni dejó tentar por la vanidad,  como el de Morelos o Michoacán, con esa idea de sentirse presidenciable, pese a estar más enfocado al Estado, no ha logrado, ni en un tantito, darles Seguridad a los ciudadanos.
Podrán decir misa, pero hay cientos de personas que siguen siendo amenazadas. Hay casos de maestros que son “acompañados” al cajero para sacar el dinero de su sueldo; o sea, son asaltados de manera civilizada. Bueno, en la CDMX, ahora se suben al transporte público, tres o cuatro jovenzuelos y les dicen, no traemos armas, de ningún tipo, pero no tenemos empleo, así que saquen sus carteras y cooperen con la causa. Eso sí, eligen, que viajen preferentemente, gente adulta, mujeres y niños.
En Iguala, tenemos un alcalde suplente, que desde el primer momento de  su gestión tenía la intención de reelegirse. Al ver que el gobernador Astudillo no lo apoyó en sus intenciones, se ha dedicado a mal gobernar, rodeado de regidores y funcionarios con idénticas aspiraciones de ser candidatos a diputados o presidentes municipales. Son una muestra de la generalizada despreocupación por gobernar, se han olvidado de juramentos y compromisos otrora hechos con protocolaria seriedad.
Sin generalizar, se puede decir que las administraciones cambian de manos y las políticas públicas se ralentizan por inexperiencias, desconocimiento y sobre todo, falta de visión y compromiso. En todos casos, dicen, su interés es servir a los ciudadanos, ciudadanos en espera indiferente de más promesas que con grandes dosis de cinismo, mentira y demagogia se ofrecerán en el momento pertinente de las campañas por arrancar.
Con pena, pero no sabemos vivir sin políticos, sean preparados, medio preparados  y algunos definitivamente ignorantes, pero cuán conveniente resultaría empezar a disminuir  esa élite depredadora, ser atinados a la hora de elegir porque aunque no se quiera, son necesarios quienes sepan dirigir, planear y administrar patrimonios e intereses comunes, (difícil encontrarlos) situación obstaculizada por esa abundante representatividad y mezcla entre poderes que frenan el estado de derecho, en el país, más curvilíneo que recto.
En nuestro México actual,  rebasados los ideales revolucionarios que por 88 años hicieron felices al país, que fueron  sostenidos por sucias artimañas y creciente corrupción priista que contaminó la honradez del panismo incólume hasta tiempo reciente;  la antes prometedora izquierda, no menos sucia, activa en los ochenta, apagada y dividida, en lo que va del siglo, son envoltura del proceso electoral 2018.
Algo Más…
Hay marcada diferencia entre realidad y lo que candidatos a cargos públicos envuelven en nubes rosas sin fijarse en nubarrones que  los acompañan consecuencia del descrédito, común denominador de todos.
Muchas ciudades han caído en la desgracia de tener gobernantes indolentes. Algunos se la llevan de muertito y no enfrentan a la delincuencia, hasta les entregan dependencias para que ellos las administren. Así suponen que mantendrán en paz a sus municipios. Con esa protección se dedican a saquear las arcas municipales, al igual que diputados y senadores que ignoraron a voces internacionales en eso de la Ley de Seguridad Interior, que no es otra cosa que, al igual que en los tiempos de Porfirio Díaz, militarizar la acción policial y la represión en contra de las previsibles protestas que contra las aún faltantes reformas neoliberales de Meade.
Iguala está destrozada económicamente. Sólo vemos construir fraccionamientos que no construyen sus pozos para abastecerse, ni sus plantas tratadoras de aguas negras, ni una sola planta productiva, cosa impensable ante los atracos a los transportistas que tienen la desgracia de pasar o entregar mercancía en nuestra ciudad. Poco le importa, la larga y tortuosa fila de autos en las calles que desembocan o salen del mercado, ni un solo agente en las calles, todos extorsionando, ningún elemento desempeñando su función de orientar. Nuestra policía es la que tenía José Luis Abarca. No se puede confiar en ella. La Policía Federal sólo haciendo rondines; ninguna acción preventiva contra el delito.
CCCLXII.- Sólo me resta desearles que la Noche Buena inyecte en todos nosotros ánimos para amanecer con una mejor Navidad en el corazón y tener Confianza en que podremos tener un mejor destino en el próximo 2018.
Nos vemos hasta el 9 de Enero del 2018, si Dios nos los permite. Por favor sean Felices.

Hasta la vista.